Cuando Pasto Mejoró

Texto: Martha Enríquez

Ilustración: Ramón Ortega

Mientras que en el mundo la Arquitectura Moderna surgió a partir de los cambios técnicos, sociales y culturales vinculados a la Revolución industrial,  con su origen en la Escuela de la Bauhaus y en el CIAM o Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (1928-1959), los cuales entendieron esta arquitectura como la simplificación de las formas, ausencia de ornamento y renuncia  consciente a la composición académica clásica; en San Juan de Pasto también se recibieron  los coletazos de esta revolución, pero tal como lo menciona Cristian Fernández Cox, fue una “modernización a presión”,(Modernidad y posmodernidad en América Latina.1991 p.11).

En nuestro caso, ha sido un imperativo de modernización a presión. A diferencia de las sociedades del norte, que se fueron modernizando por la endogénesis de su propia historia, según fórmulas por así decirlo, espontáneamente apropiadas y  no copiadas (nadie se habría modernizado antes) en nuestro caso la presión de modernización nos llega de afuera, por el tan deseable como ineluctable potencial de propagación de lo que Alfred Weber llama las dimensiones civilizatorias del acontecer histórico”.

No resulta difícil concluir entonces, que en San Juan de Pasto, el proceso de la modernización arquitectónica impuso modelos foráneos, con formas y gestos que se trajeron de afuera, convirtiéndose en estilos eclécticos que no daban respuestas a cambios locales.

Cerca de 1930 San Juan de Pasto era una ciudad subordinada a las necesidades del comercio por lo que fue necesario estructurar la Calle Real (hoy Calle 18)  y es en ella donde se construyeron grandes residencias a las cuales se les acondicionó el primer piso para oficinas y locales comerciales, por estar cercanas a la plaza de mercado. La mayoría de las edificaciones fueron remodeladas y se utilizaron  nuevos materiales como el ladrillo, el vidrio y el hierro, en el interior  hubo un gran detalle en relieves y en exteriores, un laborioso trabajo en dibujos  de colores como complemento a los nuevos balcones en hierro forjado reemplazando los antiguos balaustres de madera.

Esta fue una buena época para la ciudad tradicional y las necesidades de expansión hicieron que se concibiera la práctica del urbanismo como un medio para resolver problemas de circulación, higiene y estética.  Ya para el año de 1931 el Arquitecto Carlos Alberto Santacruz Burbano (Primer arquitecto titulado en Nariño. 1912-2001), elaboró el primer estudio de planificación urbana que se conoce para la ciudad de San Juan de Pasto, comenzando su construcción en 1938, con la instalación de los primeros tubos de alcantarillado bajo las Calles de Santander y Azuero actualmente Carreras 24 y 25.

Corría el año de 1939 cuando el alcalde de la ciudad de San Juan de Pasto, el Dr. Zoilo Delgado, nombró a varios ciudadanos, entre ellos a los muy reconocidos Señores de la época: Rafael Erazo Navarrete, Sergio Elías Ortíz y Alejandro Ortíz, para cooperar con el Gobierno en el embellecimiento de la ciudad. Es así como en enero de 1940, se creó la Junta de Embellecimiento de la Ciudad  y en septiembre del mismo año, se transformó en La Sociedad de Mejoras Públicas y Ornato de Pasto, la cual, con personería jurídica y estatutos propios, impulsó el desarrollo urbano de la ciudad, adelantando importantes obras como la Avenida Santander, El parque de los Fundadores, conocido hoy como el parque Infantil, El parque de Santiago, El parque de Bomboná, entre otros.

La Sociedad de Mejoras Públicas y Ornato de Pasto en su preocupación por el mejoramiento de  la vida de los habitantes de la ciudad, en el marco del Séptimo Congreso Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas realizado en esta ciudad en 1949, recomendó al Ministro de Higiene, un Reglamento sobre Saneamiento de las Habitaciones, en el cual se vislumbra la manera precisa de plantear la “arquitectura moderna” en la ciudad.

Mientras en Europa, Charles Édouard Jeanneret-Gris, más conocido, a partir de la década de 1920 como Le Corbusier,  pensaba en  la Unité d’Habitation (francés: ‘Unidad de Habitación’ ),como tipología residencial del movimiento moderno, con su primer y más famoso edificio: Cité Radieuse (francés: ‘Ciudad radiante’), informalmente conocido como Unidad residencial de Marsella, localizado en la ciudad del mismo nombre, construido entre 1947 y 1952; en San Juan de Pasto, también se comenzaba a pensar en lo “moderno” dentro de una perspectiva funcionalista, eso sí, dentro del contexto de una ciudad que, si bien es cierto, no se negaba a recibir la influencia de la verdadera arquitectura moderna de Le Corbusier; necesitaba dar un vuelco total a la trascendencia espacial de la época que iba más allá de las nuevas modas y formas de ornamento.

Aquí, algunos de los apartes del Reglamento sobre Saneamiento de las Habitaciones que llevan a revivir el modo  y las costumbres espaciales de los “modernos” citadinos pastusos:

La distribución interior de un edificio o casa particular deberá ser tal, que las habitaciones tengan luz y ventilación (directa) indispensable y capacidad para la salud de los moradores.

Todos los cuartos de las casas y especialmente los destinados a dormitorios, tendrán luz y ventilación directa y cuando esto no sea posible, sus puertas se construirán con montantes y cristalerías dobles o bien chimeneas o tuberías de ventilación.

Del terreno o lote para la edificación, se dejará el 16 por ciento de superficie como mínimun para patios y espacios descubiertos, con el fin de dar a las piezas luz y ventilación. En las construcciones de los o más fachadas, este porcentaje podrá disminuirse proporcionalmente a las aberturas que se hagan en sus paredes, previo dictamen de la autoridad sanitaria.

En los grandes edificios situados en lugares de importancia comercial,  puede dejarse para patios o espacios descubiertos una superficie menor a la señalada, siempre que por otros medios se asegure la iluminación y la aireación conveniente del edificio.

El nivel de los patios será inferior al de las habitaciones y superior al de la calle, salvo casos excepcionales que apreciará la autoridad sanitaria.

El piso de los patios debe ser impermeable o por lo menos sólido y provisto de sifones para la salida de las aguas.

En las piezas destinadas para habitación permanente sea de día o de noche, no se permitirán pavimentos de tierra pisada, ni de adobe; deben ser de ladrillo bien unido con cal o de cemento de asfalto o de madera. El hule o linóleo debe preferirse alas alfombras o esteras, especialmente en los dormitorios.

Los sótanos no pueden destinarse para dormitorios ni para habitaciones.

La cocina será una pieza ancha y reunirá las condiciones de las habitaciones, tendrá una chimenea para dar salida a los gases, la que debe sobresalir por lo menos un metro del techo de la construcción y un derramadero inodoro que conduzca a la alcantarilla de aguas sucias.

Las escaleras estarán bien iluminadas y ventiladas, con las proporciones arquitectónicas convenientes. En todo edificio de dos o más pisos, debe haber por lo menos dos escaleras, convenientemente distribuidas, para la seguridad de los habitantes.

Los lavaderos estarán bien acondicionados, de manera que las aguas pasen por un sifón inodoro a la alcantarilla.

Estas piezas deben recibir aire y luz de las calles o de un patio por medio de ventanas, que tengan una superficie de dos metros cuadrados, por lo menos por cada 30 metros cúbicos de pieza.  Para esta ventilación no puede tenerse en cuenta las ventanas protegidas por vidrios que no prestan sino la servidumbre de la luz; en este caso debe haber en las paredes, encima de esas ventanas, orificios de ventilación que tengan suficiente amplitud, los cuales estarán protegidos por una red metálica.

En el interior de una pieza de habitación no se podrá hacer uso de hornillas que puedan viciar el aire, si no hubiere una chimenea o tubo por donde pueda escaparse con facilidad el humo y el aire viciado. Si la pieza estuviere habitada de noche, o si se comunicare con alguna alcoba, la hornilla no puede usarse después de las 7 de la noche y la pieza se ventilará durante una o dos horas antes de cerrar las puertas.  La autoridad sanitaria señalará en cada caso la altura que debe tener la chimenea o tubo para la salida de humo.

Cuando se haga uso de braseros, debe también ventilarse la pieza durante dos horas, por lo menos, después de apagarlos.

Si se contravinieren estas disposiciones, se prohibirá el uso del brasero o se hará demoler la hornilla.

Las cocinas y las habitaciones que se destinen para los sirvientes tendrán las mismas condiciones de amplitud y ventilación, etc., que se exige para los demás alojamientos.

En toda casa y en todo piso habrá un excusado, por lo menos por cada doce personas, y que debe ser inodoro; si o hay alcantarillado se construirán otros excusados higiénicos; el excusado y los orinales tendrán suficiente ventilación; el pavimento así como los muros, hasta la altura de un metro, estarán protegidos con cemento. La tubería del desagüe vertical de un piso a otro será metálica (de cobre o hierro galvanizado) y de capacidad suficiente para que no se detengan las materias fecales. La unión del sifón del excusado con el caño del desagüe debe ser perfecta.

En las casas que tengan servicio de acueducto, la tubería de ésta  no podrá pasar por cañerías que conduzcan aguas sucias.

En todo el edificio o casa de habitación habrá una cañería de desagüe directo a la alcantarilla de la calle, siempre que esto sea posible, y de acuerdo con el sistema  de alcantarillado que se haya adoptado en la ciudad. Aquella cañería no pasará por piezas de habitación.

Cerca de las paredes medianeras, entre los edificios, o en la contigua a ellas, pueden establecerse  letrinas de las llamadas comúnmente inodoras, siempre que sean de loza absolutamente impermeable y que los tubos de desagüe sean fabricados de gres o cementos.

Tanto los excusados como los orinales, el piso y un zócalo por lo menos de un metro de altura, a contar desde el suelo, se revestirán con material impermeable.

Todas las tiendas con frente a las vías públicas destinadas a habitaciones, estarán provistas indispensablemente de derramaderos inodoros para el servicio de agua sucia y materias fecales.  Tanto los dueños como los que habitan tiendas sin la condición  del artículo anterior incurrirán en una multa de veinticinco pesos ($25.,00) a cien pesos (100,00) que impondrá el Alcalde.

Queda prohibido el uso de techos metálicos para casas de habitación ubicadas en las zonas comprendidas dentro del perímetro urbano

Dentro del radio de la ciudad, queda totalmente prohibida la construcción en madera o en barro, aún en el interior de la casa.

Dada en Pasto, a los 19 de diciembre de 1949.

El Presidente del Congreso, Ezequiel Aroyave y Roldán. El 1er vicepresidente,  Manuel A. Sanclemente. El 2do vicepresidente, Marco Tulio Collazos, Pbro. El Secretario General,  Sergio Elías Ortíz. (Eraso Navarrete Rafael, Ortíz Sergio Elías. VII Congreso Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, Imprenta del Departamento, Pasto, 1950

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