La estatua de Antonio Nariño a otra velocidad

Texto e ilustración: Dayra Chuquizán

En San Juan de Pasto hay un parque en el centro de la ciudad en el cual esta una estatua de Antonio Nariño siempre inmóvil, quien creería que esa misma estatua dejaría su rutina y cambiaría un poco los paradigmas pues cansada de ver que el resto de la gente que estaba a su alrededor disfrutaba tanto de la compañía de sus amigos y familiares jugando en la plaza; además ya molesta del contaminado aire del centro de la ciudad quiso distraerse un poco practicando algún deporte que le liberara del aburrimiento pues siempre estaba quieta e inmutable al ver tanta diversión pero sin poder hacer parte de ella; por lo cual optó por subirse a una patineta pero fracaso era demasiado adulto para manejar una patineta; luego probó con una motocicleta pero era tanto el escándalo del motor y el aire tan contaminado que se molestó pero posteriormente miró una bicicleta a lo lejos fue por ella aunque dudó un poco se subió, y en cuanto empezó a transportarse en ella disfrutó mucho de la libertad que se sentía, del frío viento que golpeaba su cara, y de lo practica y sencilla que era y fue desde aquel día en que la estatua de Antonio Nariño de vez en cuando se baja de su lugar tan inmóvil y frío para divertirse un poco montando en bicicleta pues es la única manera de distraerse y sobre todo sentirse libre.

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