Una Cultura Poderosa

Texto: Arturo Obando

Ilustración: Alex Castillo

Cuando se habla de cultura, se habla de la huella que el ser humano deja en la creación: los surcos sobre la tierra para cultivar, la construcción de templos, la música, la danza, la plástica, la comida… Los seres humanos nos distinguimos unos de otros por el territorio y el grupo humano en el que nacimos, por los valores, creencias, tradiciones que transmitimos.

Las características geográficas del territorio condicionan la cultura, por ejemplo, las expresiones culturales de los habitantes del altiplano frío de Nariño, de Pasto, Guachucal, Aldana, Yacuanquer, Iles, Imues, Carlosama, Puerres, Gualmatán, Ipiales son similares: el dejo al hablar, las palabras y giros gramaticales; lo mismo sucede con la población de la costa pacífica, que guarda rasgos comunes sin determinar que sean de Salahonda, El Charco, Tumaco, Magüí, Barbacoas, La tola o Iscuandé; por su parte, la gente del guaico, Samaniego, Consacá, Sandoná, Ancuya, Samaniego, Linares, o de la subregión del mayo también es muy parecida en sus expresiones culturales, forma de hablar, dialecto, vestuario, cercana a la cultura del altiplano.

Desde estas perspectivas, mal haríamos en hablar de una sola cultura acomodada en el contenedor político del departamento de Nariño. Cuando se habla de “la Poderosa Cultura Nariñense” se hace referencia al respeto por esa amalgama de expresiones de grupos humanos que sobrevivieron al exterminio cultural español y cuya mezcla produjo un territorio diverso, multi y pluricultural.

 

¿Por qué poderosa?

Porque ya quisiera otro territorio tener nuestra riqueza: cosmovisiones de cofanes, eperaras, Ingas, awás, pastos, quillasingas, y afro descedientes, mediante las cuales se hilan pensamientos, se tejen saberes, se tegua la ciencia para garantizar la prolongación de la vida, y su existencia como pueblos indígenas ancestrales; ritmos y música propios como el son sureño o el currulao interpretado este último con marimba, guasá, cununo y bombo; viejos y nuevos tríos de música romántica como Cantoral, Los Armónicos, MartinoLos Antares, Melodía, Gualcalá, Los Edecanes, Los Principies, Oro Trío, Preludio Gitano, Solo Trío, Los Tres Soles, Los Románticos, Los Dandys, Sensación, Marfil, Los Diferentes, Nocturnal Trío, Los Serranos, Singular, Real, Los Tres, Clase, Galanes, Clásico, Fantasía, entre otros, o agrupaciones musicales como la Ronda Lírica, el Trío sin FronterasTrío FronterizoLos Alegres de GenoyLa BambarabandaKantusAmadeusTierra mestiza, Los Realeros de San Juan, Wilson y sus Estrellas, Sol Barniz, la Banda de Yegua de Guachavez; compositores de la talla de El “Chato” Guerrero, recientemente fallecido, Leonidas Caballito Garcés autor de la inolvidable “”Muy indigna”; el barbacoano Faustino Arias Reynel y su insuperable Noches de Bocagrande; cantantes de la altura del tumaqueño Tito Cortez y su Alma Tumaqueña; constructores de verdaderos monumentos como Lucindo Espinosa, arquitecto autodidacta,  entre cuyas obras se destacan el Santuario de Las Lajas y el Pasaje Corazón de Jesús en el centro de Pasto; delicias gastronómicas como: café, cuy, pan de maíz, quimbolitos, envueltos de choclo, choriza de Samaniego y Sandoná, empanadas de añejo, chara, arniada, ñuta, sancocho de infanil, sopa de cojongo, hornado, fritanga, locro, yucas con concho, llapingachos, bala (de chirarío), pusandao, cazuela de mariscos, pescado, maicena, palanquetas, pastas, raspados, helados de paila, suspiroshallullashervidos, además de las deliciosas golosinas nariñenses entre las que se encuentran: colaciones, pirulíes, panuchas, alfajores, rosquetes, variedad de melcochas, bolas de maní, cocadas, dulces de mortiño, chilacuán y brevas y otros que se producen a lo largo de la geografía departamental.

Las fiestas patronales y folclóricas le dan identidad a cada región de Nariño, entre estas podemos mencionar la fiesta en honor a la “Michita Linda”, a la Virgen de Las Lajas, a Jesús Nazareno del Tambo, a la Virgen de la Visitación de Ancuya, a Nuestra Señora del Rosario de Iles, a San Bartolomé de Córdoba, al Señor de Funes, a San Pedro, San Pablo y San Juan, entre otras, que posibilitan diversidad de expresiones culturales como las Guaguas de pan, las Mojigangas de Funes, los Danzantes de Males, la Banda de yegua de Guachavez.

La poesía también está inmersa en la literatura comarcana, por la que se destacan escritores y poetas como José Rafael Sañudo, Aurelio Arturo, Edgar Bastidas Urresty, Alberto Quijano Guerrero, Sergio Elías Ortíz, Alberto Montezuma Hurtado, Guillermo Edmundo Chaves, Ignacio Rodríguez Guerrero, Luis Felipe De La Rosa, Milciades Chaves.

Sin duda, la mayor expresión folclórica andina es el Carnaval de Negros y Blancos, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, porque integra en el jolgorio a negros, blancos, indios y mestizos. Todos los municipios andinos de Nariño celebran sus carnavales.

Son muchas las razones para sentir que la cultura de Nariño es poderosa.

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1 Comment

  1. Excelente ilustración.

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